¿Quién no conoce todavía la archifamosa pirámide de alimentación que nos dice qué alimentos hay que consumir y en qué cantidad? Muchas veces es una utopía conseguir que los niños sigan esta pirámide al pie de la letra sin poner problemas, ya que a ellos les gustaría más invertirla, es decir, comer muchos dulces y pocas frutas y verduras. Le brindamos 10 consejos con los que conseguir que las verduras resulten más apetecibles y además le desvelamos el secreto sobre el número 8.

Consejo 1: lo que no se aprende en la niñez, nunca se aprende: ¡usted es su modelo a seguir!

Las papilas gustativas del bebé comienzan a desarrollarse desde que está en la barriga de la madre , por lo que nuestro ejemplo a seguir comienza mucho antes de la primera cucharada de papilla.  Durante el primer año de vida debemos procurar ofrecer pequeñas porciones de verduras de la temporada en puré.  Como las porciones que comen los bebés son tan pequeñas, puede preparar los mismos alimentos para toda la familia. Además es muy importante comer todos juntos siempre que sea posible.  Así su hijo verá lo que tiene usted en su plato y seguro que tiene la tentación de probarlo.

 

Consejo 2: ¡póngale color a la comida!

Cuanto más colorida sea la comida, más interesante le parecerá a los niños.  Además, así no solo probarán diferentes sabores, sino que su alimentación será más variada.  Gracias a esta mezcla de colores, su hijo decidirá por sí mismo qué le gusta y qué no.  Los niños tienen que comer de todo lo que se pone en la mesa, sin embargo, resultará más fácil que coman si los alimentos son coloridos y si exploran juntos nuevos alimentos.

 

Consejo 3: a plantar verduras juntos

Para fomentar el interés de los niños por las verduras, sería perfecto poder plantarlas juntos.  Como no en todas las casas hay huerto, es muy práctico tener unas macetas con especias ya que crecen muy rápido y los niños pueden cortarlas fácilmente.  Seguro que encuentra un rinconcito para plantar cebollino, albahaca, etc.  Otra alternativa, que funciona en cualquier época del año, son los brotes: puede ponerlos en un colador o en un recipiente para brotes, ya que crecen en pocos días y están muy buenos sobre un pan con mantequilla, en ensalada o como tentempié.  Al consumir brotes o semillas germinadas hay que tener en cuenta lo siguiente "las personas con un sistema inmunológico debilitado o poco preparado (niños pequeños, embarazadas, personas mayores o enfermas) solo pueden consumir los brotes con precaución, habiéndolos cocinado previamente (cocción, tostado)". [1] Por niños pequeños se refiere a niños menores de 5 años.  Aparte de eso, los berros, los frijoles, etc. son una fuente ideal de vitaminas y minerales para jóvenes y adultos.

 

Consejo 4: ¡cocinar juntos es divertido!

Después de haber plantado unas verduras o unas especias juntos, llega el momento de cocinar.  A los más pequeños también les gusta escucharnos desde su trona cuando les hablamos y les contamos lo que estamos cocinando. Si los niños son más mayores, puede inventarse una historia emocionante mientras prepara la comida.  Por ejemplo, puede contarles una historia en la que usted es una bruja que está preparando una poción y su hijo tiene que traerle los ingredientes.   Él va al caldero, donde está preparando un menú mágico, mueve su varita (cuchara de madera) y trae verduras o hierbas del jardín.  Su creatividad no conoce límites  así que aprovéchela mientras cocinan.

 

Consejo 5: el secreto del número 8

¿Sabía que el "mere exposure instruction effect" [2] indica que no elegimos unos alimentos porque nos gusten especialmente, sino porque los comemos con regularidad?  En resumen, parece ser que los niños tienen que probar ocho veces un alimento antes de terminar de aceptarlo y, cuanto más dulce sea la comida, más rápido se aceptará. Así que ya sabe, no tire la toalla si su hijo rechaza las verduras en un primer momento. Además, seguro que con nuestro próximo consejo, consigue que le gusten.

 

Consejo 6: ser creativos, comemos por los ojos

¿Cuál es el animal o el juguete favorito de su hijo?   ¿Un tractor, un camión de bomberos? Intente que la cena tenga la forma de su juguete favorito.  ¡Seguro que en internet encontrará inspiración!  Pero no solo el diseño de la comida marca la diferencia, sino también una cierta variación en los métodos de preparación.  Pruebe a cortar las verduras cocidas o crudas en forma alargada para mojarlas en una salsa. ¿O qué tal si prueba con un batido?  Además los más pequeños también comen ensaladas.  Incluso quienes más odian las verduras se las comen en una sopa o en una salsa si no pueden ver los trocitos.

 

Consejo 7: no soborne a sus hijos

"Si comes bien, puedes comer algo dulce después". O: "Si no te comes las verduras, no hay postre". Seguramente todos escuchamos estas frases de pequeños.  Sin embargo, este tipo de ideas son contraproducentes porque crean presión y le dan al niño la idea de que los dulces son mejores que los vegetales porque si no, no serían premios.  De esta manera, los niños pierden su propia sensación de saciedad, ya que comen su plato esperando comer algo dulce, aunque es posible que ya estén llenos.

 

Consejo 8: hay que probar de todo.

Su hijo descubre cosas nuevas todos los días,  lo que también podemos aplicar a la hora de comer.  Los pequeños exploradores tienen que probar todo para decidir por sí mismos si algo sabe bien o no.  Por lo tanto, su hijo debería al menos probar todo lo que está en el plato, aunque solo sea un pequeño bocado.  La regla del "Happy Bite" [3] es que no debes obligar a los niños a comer una porción completa de algo saludable, pero ¿es más fácil decirlo que hacerlo? ¡No! Si le da a su hijo solo porciones pequeñas, le será más fácil comer de forma voluntaria y sin sentirse presionado.  Porque ¡todo es intentarlo! 

 

Consejo 9: los nutrientes, las vitaminas y los minerales son aburridos.

No hable de nutrientes y de salud con su hijo porque lo más seguro es que a él no le interese.  La salud y la enfermedad son términos que son demasiado abstractos para los niños y, por lo tanto, no los entienden.[4] Es mejor establecer reglas claras y encontrar argumentos que los niños entiendan.  ¡Los niños solo se convencen con pruebas claras, las conjeturas no les interesan! 

 

Consejo 10: no alterarse y no obligar a comer

Si su hijo está pasando por un momento en el que no quiere comer verduras, acuérdese del siguiente mantra de los padres: "Es solo una fase: acabará pasando".  Durante este tiempo, asegúrese de ofrecerle una buena cantidad de frutas y patatas.  No lo olvide: usted decide qué pone en su plato, pero su hijo decide qué se come.  Piense qué significa para usted la comida: disfrute y alegría.  Intente que su hijo disfrute igual que usted.



[1]U.S. Department of Health & Human Services <https://www.foodsafety.gov/keep/types/fruits/sprouts.html>

[2]The Mere Exposure Instruction Effect. Van Dessel P., Mertens G., Smith C.T., De Houwer J., <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29173140

[3] It’s not about the broccoli, Three habits to teach your kids for a lifetime of healthy eating. Dina Rose, PhD

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